El
Museo del Botijo se encuentra en el Palacio de los Guzmanes, construcción
única y singular, hecha en tapial allá por el siglo
XIII. Es la mejor colección
de botijos del mundo, con más de 2.500 piezas de distintas
épocas y alfarerías.Pertenece al abogado riojano
D. Jesús Gil Gibernau, que desinteresadamente lo ha cedido
al Ayuntamiento de Toral de los Guzmanes, a fin de crear este museo.
Todas
las provincias de España, en mayor o menor medida, han fabricado
y usado esta pieza con la finalidad de almacenar y conservar el agua
fresca, en especial cuando los trabajos habían de realizarse
en el campo.
Es curioso cómo múltiples
diferencias interprovinciales se ven reflejadas en el botijo tanto
en su forma, como en el colorido, tamaño o decoración. Este recipiente en barro cocido para almacenar
agua y conservarla fresca, puede ser de varios colores, tamaños,
formas y con decoraciones diversas, común a todos es la boca
(para llenarlo), el pitorro (para beber) y el asa. La
imaginación del artista alfarero, la funcionalidad, la estética
u otra serie de factores han originado múltiples clases de
botijos como son los botijos trampa, del cura, de aro, de gallo,
nevera, de novia o antropomorfos, y todos ellos se pueden contemplar
en este Museo. Ya en épocas de los romanos existía el término
latino "buttis", que significabatonel, y más tarde se utilizó
su diminutivo "butticula". La documentación más antigua data del año
1300, en la obra Gran Conquista de Ultramar, donde aparece
la palabra "bota", derivada de "buttis". Posteriormente en el siglo XIV en la Biblia Medieval Romanceada,
aparece el mismo término. La palabra "butticula" también se encuentra en las Notas
Tironianas del Siglo. El término "butticula" pasó a diversas lenguas
y concretamente al portugués y al catalán bajo el
nombre de "botija"; al francés como "bouteille", si bien
en este caso se entiende como vasija de vidrio y no de barro; al
aragonés "boteja"; al riojano y navarro refiriéndose
a vasija de barro grande, parecida a una ánfora y
"botejo", equivalente a botijo. "Botija"
se define en el Diccionario de Autoridades como "la bota
de barro pequeña o cubeta de madera en que se suelen llevar
los licores en los navíos". En la recopilación de Indias del siglo XVI, también
hace referencia a él, "por falta de madera, pipas o botijas". El cronista de Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo, también
en el sigloXVI, hace mención a este utensilio " al rededor
de un estandarte, que tiene en medio el Alférez que eligen
para esto, y junto a él se ponen las botijas de vino". El término "botijón" se emplea en aumentativo como
"la botija grande con mucha barriga y angosta de cuello, la cual
se hace de barro". En la Pragmática de Tasas de 1680 se recoge el
término "botijón" como medida y consta "cada botijón
de arroba a ciento y sesenta maravedís". Agustín de Moreto en el siglo XVII escribió: "Lindo
por Dios me ha dexado!, Botijón de agua parezco, que le ponen
a enfriar." Sebastián de Covarrubias en el año 1611, describe
"botija", como "vaso de tierra ventrudo con la boca y cuello
angosto. Los niños cuando están para llorar hinchan
los carrillos y a esto le llaman embotijarse".
En cada una de las zonas de España al botijo se le ha
llamado de una forma y las acepciones que exponemos son un breve
resumen del sinfín de términos por los que el botijo
es conocido en toda nuestra geografía.
BOTIJO - BARRIL - BUCARO - CANTIR - PICHE - PIPO - PIPORRO -
RAYO - SILLO - SILLONET - BOTIXO - BOTIJO DE RELO - BOTIJO DE TRONCO
- BOTIJA DE AGUA - BARRILA - BARRIL DE PITÓN - PORRÓN
- PORRÓN DE AGUA - CANTARILLO DE PITORRO - BOTIJA DE GANADERO
- CANTARILLAS DE PIJOTE - EL VERDE , etc...